Érase una vez una niña y sus zapatillas. Una intervención desde la terapia estratégica
Imaginemos la siguiente situación (algo que a todos como padres nos puede haber sucedido en alguna ocasión): Una niña, que día sí y día también, se deja las zapatillas perfectamente organizadas en el comedor de su casa, donde toda la familia las puede ver y donde interrumpe el paso a quien se tropieza con ellas. La niña, de 9 años, sabe en qué lugar están sus zapatillas en todo momento. El padre, la madre no paran de insistirle para que deje las zapatillas en su habitación. Todas las noches es la misma historia, llévate, por favor, las zapatillas a tu habitación, algún día nos vamos a caer. Y así desde hace meses, incluso años. Un día el padre decide hacer algo diferente que le han recomendado y que ha escuchado atentamente. Cuando la niña llega a casa después del colegio le dice que, si las zapatillas vuelven a estar en el comedor, en el sitio que no toca, se las tirará a la basura. Esto es lo que le dice a la niña, pero simplemente se las esconde y cuando la niña se da cuenta de que no están entra en pánico. El padre muy serio le dice que finalmente no se las ha tirado pero que no sabe dónde están. Después de unos minutos las zapatillas aparecen como si nunca hubieran desaparecido. A partir de ese momento la niña, a la que le gusta tener todo muy controlado, nunca más ha olvidado las zapatillas en el comedor. A veces hay que hacer cosas diferentes para obtener resultados diferentes, dejando de hacer aquello que no está funcionando.
